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Mantener una correcta salud bucodental no es solo algo vital para el bienestar de nuestra boca y en particular el de nuestros dientes. Y es que ésta está más relacionada con nuestra salud general de lo que pensamos pero ¿por qué? ¿cómo influye tener una buena salud bucodental a nuestro cuerpo? ¿tan importante es? Te lo contamos…

Ambas están interconectadas. Tu salud bucal ofrece pistas con gran valor sobre el estado general de tu salud, a la vez que los problemas en tu boca también pueden afectar al resto del cuerpo. Para que veas cuán de importante es mantener una buena salud bucodental, un buen mantenimiento de la misma y que un equipo de profesionales te solucione esos problemas que, por diferentes causas, pueden surgir cuanto menos te lo esperes.

Cepillarte los dientes al menos dos veces al día, seguir una dieta saludable, no fumar ni abusar del alcohol, usar hilo dental y enjuague bucal, limitar los alimentos con azúcar y llevar a cabo revisiones y limpiezas dentales de forma regular son el secreto para mantener tu boca y tus dientes sanos y que no sea la puerta de entrada, incluso, de enfermedades.

Porque aunque en nuestra cavidad bucodental existen millones de bacterias, en la mayoría de los casos inofensivas, lo cierto es que las hay que pueden llegar a causar enfermedades. Date cuenta que tu boca es la vía de entrada al aparato digestivo y al respiratorio, ¡debes cuidarla al máximo! Y ya no solo por evitar infecciones bucales, caries o enfermedades de las encías si no otras patologías muy importantes que pueden afectar a tu salud en general.

Hay gente que confía en el poder de la saliva. Es de sobra conocido que ésta neutraliza los ácidos que producen las bacterias de la boda y nos protege de microbios pero no siempre es así y hay bacterias que pueden llegar a pasar esa barrera protectora y llegar a enfermarnos. Cuidar mucho nuestra salud bucodental es indispensable para evitar estos problemas que pueden poner nuestra salud general en entredicho.

Enfermedades que “entran a través de la boca”

Se ha comprobado como hay ciertas afecciones relacionadas con una mala praxis en cuanto a salud bucodental. Por ejemplo, hay estudios que vinculan la periodontitis con algunas enfermedades y otras enfermedades de la boca pueden verse recrudecidas por otras como la diabetes o el VIH. La conexión que comentábamos anteriormente.

Un ejemplo lo tenemos en la endorcarditis o lo que es lo mismo una infección del revestimiento interno de las cámaras o válvulas cardíacas o endocardio. Hay bacterias que pueden propagarse a través de la boca e ir directas a la zona del corazón. Aunque la conexión no se ha encontrado especialmente, algunas investigaciones aseguran que enfermedades cardíacas como las arterias obstruidas pueden tener relación con la inflamación y las infecciones que las bacterias bucales pueden llegar a causar.

Una periodontitis puede conllevar problemas en un embarazo, incluso que el niño nazca prematuramente en el caso de las mujeres embarazadas. Y ciertas bacterias de la boca pueden llegar a los pulmones y causar, inclusive, neumonía.

También hay enfermedades que pueden perjudicar nuestra salud bucodental. Es el caso de la diabetes, que pone en riesgo las encías al estar más expuesta a infecciones. Los problemas bucales como las lesiones en la mucosa puede ser algo común en las personas con VIH -que no SIDA, no es lo mismo-.

La debilidad ósea más conocida, la osteoporosis, puede ayudar a una temprana pérdida de hueso periodontal e incluso de dientes. Hay algunos medicamentos que pueden dañar los huesos de la mandíbula.

Directamente otras enfermedades como son la artritis, la bulimia, algunos tipos de cáncer, trastornos del sistema inmunitario o la enfermedad de Alzheimer pueden también incidir en la salud de nuestros dientes y dañarlos progresivamente sin que apenas se pueda hacer nada para remediarlo.

Como hemos podido ver la salud de nuestra boca y de nuestros dientes depende, en gran parte, de nosotros mismo. Es importante llevar a cabo un correcto mantenimiento de nuestra salud bucodental, limpiezas al menos cada seis meses y acudir al dentista con cierta frecuencia sobre todo si vemos algo anómalo en nuestros dientes o nuestra boca.

Y, por otro lado, disfrutar de una buena calidad de vida con una alimentación adecuada y unos hábitos sanos para ya no solo tener una buena salud si no que, cómo hemos visto, ésta se traduzca también en una buena salud de nuestra boca. Una alimentación sana ayuda a que nuestras defensas estén repletas de vitalidad, nos protejan frente a causantes externos e impidan -en la mayoría de los casos- en la aparición de enfermedades que, más pronto que tarde, acaben también incidiendo de forma negativa en nuestra salud bucodental.